Ventajas de realizar cursos en el extranjero
Seguramente a cualquier persona que esté considerando inscribirse
en un curso de indiomas en el extranjero (o bien enviar a sus
hijos a uno de estos cursos), le vendrán a la mente unas cuantas
razones por las que dar este paso. Pero a continuación vamos
a repasar de forma exhaustiva todas las ventajas que ofrecen los cursos de idiomas basados en la inmersión lingüística
en uno de los países nativos, y ya verá como aparecen
motivos adicionales que tal vez no hubiera contemplado.
Aprender inglés en un país anglófono te garantiza la adquisición de un alto nivel de comprensión y expresión.
- Calidad del aprendizaje. El carácter
nativo de los profesores de inglés hará que tu aprendizaje
sea un poco menos “de libro” y más auténtico.
Los profesores nativos te enseñarán el inglés
que realmente vas a utilizar, no ese inglés altamente teórico
que con frecuencia se imparte en nuestro país. Tu profesor
del curso de inglés podrá realmente resolver cualquier
duda de vocabulario y, sobre todo, de expresiones y construcciones
sintácticas menos comunes, muchas veces pasadas por alto en
los libros de texto.
Una clase realmente plurinacional garantiza que los estudiantes no recurran a su lengua nativa formando subgrupos con sus connacionales. Así, deben recurrir al inglés para comunicarse con los demás estudiantes.
- Inmersión total en clase. Aunque
al principio te parezca demasiado complicada, la inmersión
total durante las clases te hará aprender no sólo más
deprisa sino mejor. Con tus profesores no tendrás el atajo
fácil de consultar algo en español, porque no te entenderán.
Las explicaciones que te den serán eso, explicaciones en inglés
y no traducciones al español que olvidarías rápidamente.
Además tus compañeros serán procedentes de países
diversos e idealmente no habrá más de un 15 % de estudiantes
que compartan tu mismo idioma nativo (es decir, dos o tres en un
grupo de tamaño normal), y no te sentarás a su lado.
La asimilación de destrezas lingüísticas será así mucho
más rápida y profunda.
Los estudiantes, durante su estancia, sólo pueden utilizar el inglés para salir, divertirse y comunicarse con su entorno. El efecto de esta inmersión sobre su aprendizaje es muy importante.
- Inmersión total fuera de clase.
Tanto si vives en una residencia como en una familia, estarás
inmerso veinticuatro horas al día en el idioma del país
escogido, con todas sus peculiaridades: el acento propio de la zona,
la entonación particular del grupo social con el que te relaciones...
convivirás con el inglés culto de los informativos
de televisión y con el argot vulgar que puedas escuchar por
la calle, captarás las diferencias en la manera de expresarse
de las personas en función de su edad, extracción social,
profesión y otros factores. Además, aprenderás
a identificar los diferentes acentos extranjeros de tus compañeros.
La inmersión total en el idioma te hará aprender sin
darte cuenta cientos de palabras que irás necesitando comprender
para cada pequeña acción cotidiana.
Las excursiones, las visitas a museos, las salidas con los compañeros y profesores, y la propia convivencia con los compañeros de estudios harán de tu curso una experiencia enriquecedora. Aprenderás inglés y mucho más.
- “Anclaje” del idioma inglés.
Muchos ex alumnos de cursos de inglés en
el extranjero sienten que esa experiencia les hizo consolidar el
inglés en su mente. Al poder, al menos en cierta medida, pensar
en inglés sin traducir de forma consciente, y al haberse acontumbrado
a deducir significados sin que nadie los traduzca, activaron el funcionamiento
de la lengua inglesa como un nuevo sistema de razonamiento
adicional al habitual (su lengua materna). Para muchos alumnos el
momento en que se produce ese “clac” e incorporan realmente
el nuevo idioma a su proceso de raciocinio es altamente satisfactorio
y les impulsa a aprender mucho más inglés (y ya sin
esfuerzo alguno) en el futuro. También les ayudará a
incorporar otros idiomas más adelante.
- Situación de no rutina. Los expertos
en aprendizaje coinciden en señalar que éste se produce
(y permanece) con mayor facilidad en circunstancias de no rutina.
El estado de atención que logramos en un marco totalmente
distinto al habitual es idóneo para la asimilación
de conocimientos nuevos. Por ello la curva de aprendizaje en los
cursos de idiomas suele ser la siguiente: aprendizaje moderado durante
los dos o tres primeros días (periodo de adaptación
y en algunos casos de eliminación inconsciente de temores),
aprendizaje muy alto durante la etapa siguiente y después
bajada lenta (sólo en cursos muy largos, a partir de dos o
tres meses) precisamente debida a la paulatina generación
de nuevas rutinas en la vida del alumno, que sale poco a poco de
aquel estado de alerta y atención. Por eso siempre recordamos
con más detalle e intensidad las tres semanas de un curso
de inglés en el extranjero (o de unas vacaciones
en otro país) que tres semanas cualesquiera de nuestra rutina
habitual.
- Aprendizaje colateral. Tanto los niños
como los adultos que participan en cursos de inglés en
el extranjero disfrutan de un aprendizaje colateral al de la lengua
inglesa. Aprenden principalmente muchos elementos de la vida cotidiana,
la mentalidad y las tradiciones del país visitado, y frecuentemente
profundizan en su aprehensión de la música, la política,
el deporte, el arte o cualquier otra área de la realidad de
ese país que sea de su interés personal. Aprenden también
multitud de elementos de las culturas de otros países presentes
en el grupo. Adquieren sin darse cuenta una mayor apertura de miras
y un razonamiento lógico más eficiente (la sintaxis
es ante todo lógica). Aprenden (los niños) destrezas
sociales y lecciones prácticas de tolerancia y apertura hacia
gentes de diferente procedencia y con distintas costumbres. Y, lógicamente,
todos los participantes de cualquier edad adquieren el conocimiento
adicional que implica cualquier estancia fuera de su país.