Un poco de historia de Bristol
En inglés antiguo se conocía a Bristol como Brycgstow, que significaba “lugar del puente”. Esto hacía referencia al paso del río Avon por el centro de la ciudad, desembocando poco después en el puerto de Bristol.
Aunque desde la prehistoria siempre ha estado habitada la zona de Bristol, los primitivos asentamientos sólo dieron paso a una urbe importante durante el siglo XI, bajo la dominación normanda. La fortaleza de Bristol se convirtió rápidamente en uno de los castillos de mayor importancia estratégica del país. A partir del siglo XII el puerto de Bristol adquiere gran importancia como centro de comercio con Irlanda. De la relevancia política de Bristol da idea su conversión en 1373 en ciudad-condado por derecho propio.

La catedral de Bristol encarna el rico pasado de esta ciudad inglesa.
En 1542 Bristol es nombrada ciudad y la antigua abadía de San Agustín se convierte en catedral. En los siglos XVII y XVIII la ciudad de Bristol ganará aún más importancia como centro del comercio ultramarino inglés, lo que incluirá por desgracia un papel principal en el tráfico de esclavos. Bristol se convierte también en un foco importante de la nueva religión metodista, cuya primera capilla fue erigida en esta ciudad por el fundador del metodismo, John Wesley, en 1739.
Durante el siglo XIX el auge del industrialismo en otras zonas del país hace que Bristol vaya perdiendo paulatinamente una parte de su importancia relativa. Fuertemente dañada por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, parte de Bristol será reconstruida en el estilo propio de los años cincuenta y sesenta, pero afortunadamente se salvaron muchos otros monumentos antiguos.
Aunque Bristol perdió la carrera por ser capital cultural europea en 2008, ha ganado en cambio (2005) el importante galardón Fairtrade City por la calidad de su comercio. Una de las actividades de importancia en Bristol es la enseñanza del idioma a los estudiantes de toda Europa que acuden a esta ciudad para aprender inglés.